Rodeados de palabras y miradas rotas
Las montañas nos despiertan
Lejos de los secretos que envuelven tus palabras
Y no hay río que necesite de voces y miradas
Para ser limpio e interminable
Como un sueño de niño
Tiene hambre la mañana de tu alegría
Y la vida nos mira para olvidarnos
Logrando que la muerte muera
En cada paso
En toda respiración